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sábado, 19 de marzo de 2011




El comienzo:

Esa fue la punta de lanza de la operación que culminó con el exhorto enviado por la fiscalía suiza. Paradojas del destino, la Confederación Helvética aún no devolvió el oro que los nazis saquearon a los judíos en el Holocausto y escondieron en Ginebra, gracias al secreto bancario que les dio cobertura, pero en tiempo récord abrió un expediente por lavado de dinero contra el dueño de una empresa recolectora de basura de un país a 12 mil kilómetros de distancia.
Ese mismo día,  el editorialista Eduardo van der Kooy apuntó su pluma contra el titular de la CGT: “Moyano expresa a la vieja burocracia sindical con la fidelidad de pocos. Sus métodos son los boicots, los aprietes y el discurso violento. Su gremio o afines aparecen sospechados siempre en episodios oscuros, como la mafia de los medicamentos o los crímenes de gremialistas”.
Sí: “Crímenes de gremialistas”, escribió Van der Kooy.

Se ralaciona con esto:

Por esos días, la embestida sobre el dirigente sindical podía interpretarse como un pase de facturas porque Hugo y Pablo Moyano respaldaron incondicionalmente la huelga de hambre de los trabajadores que habían sido despedidos de los talleres gráficos de Clarín. La animosidad contra la actividad gremial por parte del multimedios quedó confirmada hace años con la persecución de la que fueron víctimas los delegados de los trabajadores en sus distintas empresas. En el diario, por ejemplo, se echó a toda la Comisión Gremial Interna y nunca más se permitió una asamblea. Pero el hostigamiento del mayor emporio mediático de la Argentina contra el líder sindical no se reduce a ese episodio:




Sigue con esto otro:


Pero para entender qué sucedió estos días, es necesario regresar una y otra vez a enero: 

cuando la Unidad de Información Financiera (Argentina) se “atrevió” a pedir el levantamiento del secreto fiscal de los ejecutivos de Clarín, José Aranda y Lucio Pagliaro, que están siendo investigados por la presunta maniobra de lavado de dinero con los fondos de los jubilados que estaban en las AFJP. A partir de este pedido de la UIF, Clarín, y también Perfil, comenzaron a vincular a Moyano con Covelia, de modo insistente y coordinado. Casi dos meses después, la justicia nacional ordenó levantar el secreto fiscal de Aranda y Pagliaro, días antes de que trascendiera el exhorto suizo.


¿Cómo se explica que en Ginebra lean Clarín y Perfil? Ayer, el editor Daniel Santoro deslizó una posible respuesta:
“Si bien, en Suiza la Justicia y el poder ejecutivo funcionan en forma independiente, quizás la ex embajadora suiza en Buenos Aires y ex fiscal general de Suiza, Carla del Ponte, haya hecho algún comentario informal a su sucesor en ese cargo judicial”. ¿Acaso una confesión de parte? Lo que sigue es –podría ser– una cadena de casualidades. O quizá no: Carla del Ponte es amiga personal del actual fiscal en La Haya, el abogado Luis Moreno Ocampo, que a su vez fue socio de Hugo Wortman Jofre, que a su vez es defensor de Magnetto en la causa Papel Prensa, en la que se investiga el despojo accionario del que fue víctima la familia Graiver durante la dictadura. También Jofre es querellante contra Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior, en representación del grupo.


Pero vale la pena repasar también estos hechos simultáneos:
Se sube La Nación, socia de Clarín en Papel Prensa
Otro ejemplo vulgar de demonización explícita, que Moyano ayer denunció en la conferencia de prensa donde anunció que suspendía el paro.

Pero hay más
El inconsistente pedido de la fiscalía helvética se dio a conocer el jueves 17, adivine amigo lector que pasaba también ese día:


Ese mismo día, la tapa de Clarín olvidó la catástrofe en Japón, que era “el Apocalipsis”, para intentar un tsunami que quebrara la relación entre Hugo Moyano y Cristina Kirchner. Otro brulote, de intencionalidad obvia: desviar la atención sobre sus problemas y generar roces en el armado político del gobierno al que se opone

La volanta: “Puja interna en el kirchnerismo.” El escenario, para Clarín ya estaba armado. Sólo faltaba el exhorto. Y el exhorto llegó, y Moyano respondió con el llamado al paro, y más de uno en las oficinas de Clarín se frotó las manos.



Fue el Centro de Información Judicial, órgano de difusión de prensa de la Corte Suprema de Justicia –a cargo de María Burdin, ex empleada del empresario Daniel Hadad, enfrentado abiertamente a Moyano por la licitación del Club Comunicaciones–, el que, según todo indica, introdujo los nombres del titular de la CGT y su hijo Pablo, cuando en verdad la consulta era sobre “personas desconocidas”. En su versión digital de ayer, Clarín mismo atribuyó la información falaz que había llevado a su tapa matutina (“Investigan a Moyano por lavado de dinero”) a un error de la Corte, despegándose tardíamente del escándalo.
Publicar información falsa, lo es.


La operación se desarmó en el transcurso de la jornada. Pero lo más fuerte no lo dijo ni la prensa antimonopólica que Clarín califica de “ultra” o “paraoficial”, ni siquiera los abogados de Moyano.
Fue el embajador suizo, con nueve palabras, el que derrumbó el plan maestro que Magnetto pergeñó desde enero, cuando dijo, secamente, al programa Mañana es hoy, de Radio Nacional:







Y de remate, la voz de Hugo:






Información y análisis extraido del diario Tiempo

2 COMENTARIOS:

Adal El Hippie Viejo dijo...

soy de los que bancan al compañero Moyano.

saludos para todos

Adal

Anónimo dijo...

Mas claro imposible. 2 ley de la termodinámica gorila: a toda acción de la justicia le corresponde una reacción desmedida, ilegal y manifiesta del monopolio.